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12/05/2013

Nos han engañado, por César Valdeolmillos | blogs.hazteoir.org

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Nos han engañado, por César Valdeolmillos

César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

“El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer”

María Zambrano

Filósofa y ensayista española

En 1975, allá por los tiempos de la transición —vamos camino de las cuatro décadas desde entonces, así que ya ha llovido— casi tanto tiempo como el que el dictador estuvo en el poder, nos dijeron que íbamos a pasar de la democracia orgánica —que es como pervirtiendo el lenguaje se denominaba la dictadura franquista— a la democracia moderna, real y efectiva. ¡Falso! Nos engañaron a todos… y al primero a mí. Pasamos de la democracia orgánica, a la partitocracia organizada.

Nos dijeron que la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. Lo que no nos dijeron es que una parte de los españoles que redactaron y votaron esa misma Constitución, se la iban a pasar por el forro haciendo divisible lo que se declaraba indivisible. Nos engañaron a todos… y al primero a mí.

Nos dijeron que los españoles somos Iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. ¿A que después de leer esto les entra la risa tonta tras las noticias que nos llegan a diario? Nos engañaron a todos… y al primero a mí.

Nos dijeron que el castellano es la lengua española oficial del Estado y que todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. ¡Falso! Nos engañaron a todos… y al primero a mí. Que le pregunten lo que ocurre al castellano hablante de Cataluña, Baleares o Valencia, mientras quienes rigen el Estado, desde hace años y por interés partidista, miran hacia otro lado sin hacer cumplir la Ley.

Nos dijeron que todos —y cuando dijeron todos, no se hizo ninguna excepción— todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral. ¡Falso! Nos engañaron a todos… y al primero a mí. Ahí tienen ustedes la Ley del aborto, vulnerando los derechos más sagrados del ser humano, como es el derecho a vivir.

Nos reconocieron y garantizaron el derecho a la autonomía porque la autonomía —nos dijeron— acercaría la administración al ciudadano. ¡Falso! Nos engañaron a todos… y al primero a mí. La autonomía ha agigantado el Estado en términos que resulta insostenible e insoportable de mantener, tanto desde el punto de vista operativo como económico. Hemos engendrado un cáncer cuyas metástasis han invadido todo el organismo al que a base de controlar, mediatizar, regular, penalizar, esquilmar, termina por dirigir nuestras vidas de forma tan asfixiante, que hasta nos ha llegado a decir cómo hemos que hablar o lo que debemos o no comer o beber.

Quizá en el único aspecto en el que no nos engañaron fue en el artículo siete de la Constitución que dice que: “Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales, contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios”. Y mire usted por dónde, eso sí que lo han cumplido a rajatabla. Vaya si los sindicatos, en estos 33 años, han contribuido a la defensa de los intereses que les son propios. Y tan propios. Está, está bien redactado ese artículo de la Constitución. Lo que yo me pregunto es ¿En dónde quedan los intereses de los trabajadores?  ¿Dónde están las condiciones idóneas para que haya cada día mayor facilidad para encontrar un puesto de trabajo? tema en el que tanto tienen que decir los sindicatos.

El aparato territorial del Estado, es una Hidra, no de siete, sino de diecisiete cabezas, que como celoso guardián del Olimpo de los políticos, no solo frena, sino que impide todo progreso y nos hunde en las aguas cenagosas del inframundo del paro, la miseria, la desesperanza, el abandono y por último, el olvido. Es un Saturno que está devorando a sus propios hijos. Un Polifemo que nos tiene prisioneros y, de momento, no parece que haya entre nosotros ningún Ulises que le clave una lanza en su gran ojo de Orwell que todo lo ve y todo lo controla.

No se dan cuenta o no quieren ver, que cuanto más Estado, menos libertad para el ciudadano y que, este, en vez de ser un paraguas, un refugio que nos proteja, se ha convertido en un inmenso cementerio al que el pueblo va a enterrar día a día, sus ilusiones, sus proyectos y sus aspiraciones, hipotecando en él su futuro.

06/09/2011

Relativismo moral

Tomado de catholic.net:

 

Autor: Maribel German Relativismo Moral

El hombre es la medida de todas las cosas….

Hace unos días, estando en una reunión de amigos, salió a la conversación el famoso y trillado tema del aborto. La discusión nos involucró cada vez más a todos. Hubo todo tipo de argumentos y posiciones encontradas: por un lado, el que decía que el aborto es un derecho de la mujer sobre su cuerpo; otros opinaron que la pobreza en nuestro país es tan dramática, que había que practicar el aborto en zonas marginadas (para que no vinieran más niños al mundo a sufrir); unos más argumentaban que el feto no es una persona, sino sólo un conjunto de células; y no faltó el que alegó que desde el momento de la concepción el feto posee toda la información genética propia de un ser humano, y que por tanto tiene derecho a vivir. Posiciones, me parece, con las que nos hemos encontrado todos algún día.

Sin embargo, en un momento de mayor acaloramiento, hubo uno que creyéndose un poco más listo que los demás -y por supuesto más “moderno”-, nos dijo a todos lo siguiente: Pero… ¿por qué discutir?, Ximena tiene su propia verdad sobre el aborto y Pedro la suya; lo más importante en esta vida es ser “tolerante”, porque la verdad es “relativa”. Y con esto pretendió dar fin a la conversación…

Paradójicamente mi amigo tratando de mostrar una actitud abierta, plural y moderna, no hizo sino afirmar un criterio que planteaba como absoluto y no discutible. Al decir que “la verdad es relativa”, nos ofrecía una “verdad” que nadie podía relativizar ni refutar.

Por otro lado, he de decirle a mi amigo que su actitud “moderna” ante la verdad, no lo es tanto, pues no tiene sus raíces en este siglo, sino en el muy lejano siglo V A.C., cuando Protágoras postulaba la siguiente tesis: “El hombre es la medida de todas las cosas…” , y con ello dio inicio al relativismo intelectual en donde no son las cosas -la realidad- la que posee su propia “medida”, su propio ser; sino que es el hombre el que determina dicha medida y verdad. Por tanto, para que el conocimiento del hombre sea verdadero –según Protágoras-, éste no debe someterse a la realidad, al ser y “medida” de cada cosa, sino que es el intelecto del hombre el que determinará la medida para cada ser.

Ante dicha tesis, podemos preguntarnos: ¿Dónde queda para Protágoras -al igual que para el hombre moderno-, el criterio que garantice la objetividad y universalidad de la verdad? Ese criterio que nos lleva a poder entendernos con el lenguaje, ya que somos capaces de denominar con un mismo nombre al mismo ser, de determinar sus características esenciales y de hacer un concepto universal del mismo. Si cada cual tuviera una percepción diversa y determinara arbitrariamente el ser y “medida” de la realidad, ¿acaso seríamos capaces de comunicarnos los hombres?

A la tesis de Protágoras: “el hombre es la medida de todas las cosas…”, responde Platón a manera de crítica: “si el hombre es la medida de todas las cosas, en consecuencia, como a mí me parezca que son las cosas, tales serán para mí, y como a ti te parece que son las cosas, tales son para ti”; de tal modo que, si a Juan le parece que todos los hombres necesitan respirar para vivir, y a Pedro le parece que no es necesario que el hombre respire para que pueda vivir, en efecto, cada uno tendrá una percepción y una “medida” diversa de la realidad, pero también unas consecuencias diferentes.

La pregunta es si la percepción de Pedro o de Juan ¿cambiarán en algo el hecho real de que el ser humano, “todo ser humano”, necesite de respirar para mantenerse vivo?, Y más aun, ¿qué consecuencias concretas se sucederían si Pedro fuera coherente con su percepción y “medida”?

Para Protágoras “el conocimiento es algo del sujeto, algo que se da en su mente, por lo que el hombre puede crearlo y presentarlo como mejor le acomode; es cuestión de habilidad”. Pierde entonces la dimensión objetiva, trascendente y universal de la verdad, al pretender que el hombre sea medida de la misma. No hay entonces criterio alguno de verdad, la medida será arbitraria y, al depender del hombre, de cada sujeto, habrá una pluralidad de verdades tan infinita como la pluralidad de hombres existentes (tal y como pretendía mi amigo con su actitud “moderna”).

Según la filosofía realista, la verdad es “la conformación entre el entendimiento y la cosa (o realidad)”, de tal manera que la verdad está en el intelecto, en el sujeto –y en este sentido se dice que es subjetiva-; pero sólo una idea o concepto tendrá la categoría de verdad, cuando ésta se adecue a la realidad del objeto –y es en este otro sentido que podemos afirmar que la verdad es objetiva-. Es decir, la verdad efectivamente radica en la inteligencia del hombre, pero sólo podemos decir que alguien posee un conocimiento verdadero, por ejemplo sobre el agua, cuando el juicio de la inteligencia acepta que el agua es un compuesto de H2O. Si la inteligencia de Luis nos dice que el agua es un compuesto de H3O, entonces decimos que la proposición que Luis afirma es falsa y no verdadera, porque no se adecua a la “realidad” del agua.

A diferencia de Protágoras -y en general de los relativistas-, observamos que Tomás de Aquino pone hincapié en que la objetividad de la verdad sólo puede fundamentarse en la res o cosa, en la realidad misma. De tal manera que afirma que si la verdad es la adecuación de la inteligencia con la realidad, “resulta entonces que la cosa misma es la medida de nuestro entendimiento (res enim est mensura intellectus nostri)”.

En conclusión decimos que, sí hay un parámetro o criterio objetivo de verdad, y que éste hace referencia a la naturaleza misma de las cosas, a lo que las cosas son, y no a lo que arbitrariamente pretende el hombre individual –cada hombre- que sean.

Protágoras, precursor como hemos visto del relativismo, no hizo sino crear una falacia sobre la cual se fundamenta uno de los tipos de relativismo: el relativismo individualista. La tesis: “el hombre es la medida de todas las cosas…”, no hace sino expresar “aquella forma de relativismo para la cual el elemento condicionante de la verdad del juicio será el sujeto cognoscente individual, es decir, todos y cada uno de los hombres. La estructura de cada sujeto humano determinará la verdad del juicio”.

Esta forma de relativismo llamada individualista, propicia una postura arbitraria del hombre ante la verdad, ante el conocimiento de la realidad que; llevada al extremo, va creando en el hombre no sólo una actitud ante la verdad como algo abstracto, sino ante la verdad concreta sobre el hombre y el cosmos, lo cual puede tener serias implicaciones para la convivencia entre los hombres y de los hombres con el cosmos.

Por ejemplo: si un individuo ha determinado en su juicio “personal” (en su propia medida de la realidad) que el incendio de bosques es una actividad divertida, y lo pone en práctica, está destruyendo un bien objetivo que pertenece a todos los hombres, y que no podemos permitirlo, aunque a la persona en cuestión le parezca divertido y recreativo en “su medida y en su personal juicio”.

De igual manera pasa con los juicios de valor moral: si la moral es la ciencia que estudia la bondad o maldad de los actos humanos, decimos que debe existir una verdad sobre los mismos, y que es el hombre el que debe adecuarse a esa verdad y no pretender adecuar la verdad a su “medida” o conveniencia.

Pero, ¿qué tipo de verdad podemos conocer sobre la actuación libre del hombre, sobre la bondad o maldad de sus actos? La verdad que nos aporta el conocimiento de la naturaleza humana. Sabemos que la bondad hace relación al bien del hombre, por lo que, para determinar objetivamente que algo es bueno, tenemos que demostrar que efectivamente es bueno para el hombre, esto quiere decir que lo perfecciona, desarrolla, plenifica -como un ser inteligente, libre, capaz de amar y trascender-, y que, por consecuencia, lo lleva a la felicidad como a su fin propio. Por el contrario, algo es malo cuando corrompe, destruye y/o limita al hombre y por consecuencia lo hace infeliz. Este criterio nos ayuda a determinar de manera objetiva la moralidad de la acción humana, pues está basado en la naturaleza o ser del hombre y no en una medida o criterio subjetivo.

Como podemos ver, es fundamental el concepto de hombre que tengamos. Hay que aspirar a un conocimiento de la persona humana que sea integral y veraz, ya que, si mi concepto de hombre es falso, limitado o parcial, la moralidad de las acciones será juzgada también con falsedad o parcialidad. Concebir al hombre como pura materia y negar, “porque esa ha sido mi medida sobre el hombre”, la dimensión espiritual, libre y trascendente del hombre, me llevará a dar un juicio de valor positivo sólo a aquellas acciones que desarrollen al hombre materialmente (ya sea en su dimensión corporal, económica o de capacidad de gozo y placer). Por el contrario, si mi concepto de hombre es únicamente de un ser espiritual, daré un juicio de valor positivo sólo a las acciones que lo desarrollen espiritualmente (en su dimensión religiosa, trascendente, intelectual, volitiva…), tratándolo tal vez como un ángel y no como quien es.

Ninguna de estas visiones sobre el hombre se adecua a la realidad del mismo, ya que analizando el ser y el actuar del hombre, observamos que éste realiza actos sensitivos (materiales) como el moverse, comer, respirar…, pero también realiza actos de tipo intelectual (espirituales o inmateriales) como pensar, amar, elegir… Por tanto, el hombre es un ser tanto material como espiritual, es corporal, pero tiene inteligencia y libertad, por lo que necesita, para su pleno desarrollo, de la adquisición de bienes de índole material, pero también de índole espiritual. Y como lo que regula la conducta del hombre es su inteligencia y voluntad (capacidades superiores en el hombre), todos los bienes que el hombre adquiere deben ser ordenados por su inteligencia. Cuando el hombre adquiere un bien de manera desordenada, ese bien se convierte en un mal para él, porque no lo perfecciona sino que, por el contrario, lo corrompe o aniquila. Por ejemplo, si Lucía utiliza una droga como medicamento, esa droga es un bien, porque está ordenada a la mejora y salud de Lucía, pero si Lucía utiliza una droga para experimentar los efectos de placer que trae consigo, esa droga no sólo no le ayuda en su mejora personal, sino que le es dañina y destructiva.

Podemos concluir que: si un hombre decide inventar criterios de moralidad alejados de la naturaleza humana, de su perfeccionamiento, finalidad, y del bien que le corresponde de suyo, esos criterios -aunque “medidos y determinados” por un hombre concreto-, no dejarán de ser erróneos y de lastimar y dañar su naturaleza.

Por otro lado, si rechazamos como fundamento de la moralidad a la naturaleza humana, sucede que la moralidad entera se nos desmorona, ya que la moralidad quedará al acecho de una voluntad egocéntrica que busca fijar sus propios principios de actuación aunque se dañe a sí misma, a sus semejantes o a otros seres de la naturaleza. Lo importante para esa voluntad será únicamente “ser la medida” y no someterse a una medida ya dada.

Pensemos y reflexionemos por unos minutos sobre nuestra realidad más cotidiana… ¿No es verdad que la mayoría de las veces en que negamos la verdad de un criterio moral, es en el fondo porque buscamos justificar una conducta inmoral? No es extraño ver que quien ha mantenido relaciones sexuales con una persona que no es su cónyuge, y no “quiera” dejar o romper con dicha relación por el placer o adicción que le provoca, acabe por buscar argumentos que justifiquen su actuación, al punto muchas veces de llegar a negar que la fidelidad sea un criterio verdadero y bueno para el matrimonio.

Si negamos que la verdad es universal y tiene como fundamento la naturaleza de cada ser, nos podemos preguntar: ¿dónde se fundamentan y encuentran su cimiento los derechos humanos, esos derechos universales y válidos para todos los hombres…?

Vivimos en una época en donde el hombre, buscando ser “la medida de todas las cosas”, pretende ser el árbitro y medida incluso de los derechos humanos, esos derechos inalienables que nos corresponden a todos los hombres por el hecho de serlo (es decir, por naturaleza). Tal es el caso de la negación del primer y fundamental derecho: el derecho a la vida. ¿Por qué hemos cuestionado este derecho? ¿Por qué en tantas legislaciones observamos que el derecho a la vida ha quedado desprotegido, despenalizando el aborto o la eutanasia? ¿Por qué buscamos tantos argumentos falsos que justifiquen quitarle la vida a otro?

Hemos permitido que “el hombre sea la medida de todas las cosas…”, incluso de los demás hombres. Un grupo de personas deciden y pactan en una legislación que los niños que tienen alguna malformación genética “No tienen derecho a vivir”, ¿acaso no es éste el mismo crimen que cometió Hitler al determinar y decidir que los judíos no tenían derecho a vivir? En ambos casos, el (o los) hombres han pretendido ser “LA MEDIDA”, la medida que determine quién tiene derecho y dignidad de persona y quién no.

Las normas éticas no son producto de condicionamientos sociales o culturales, tampoco son el resultado de la llamada “evolución histórica”, y mucho menos de una suma de voluntades o de una única voluntad caprichosa. O las normas éticas se fundamentan en la naturaleza humana, en lo que es el hombre, en la dignidad que tiene por sí mismo, en su finalidad intrínseca –ser feliz y trascender-, o no tienen fundamento alguno. Y si acabamos con las normas éticas y con los derechos humanos, seamos honestos, vamos en camino de acabarnos los unos a los otros.

Ahora bien, las leyes morales, objetivas y universales, sólo pueden ser descubiertas por el hombre analizando con profundidad al hombre mismo. Este es el reto, descubrir la verdad sobre el hombre y adecuarse a esa realidad y medida. Si el hombre busca a toda costa imponer su propia medida, va en camino de destruir lo que le rodea y de destruirse a sí mismo; ésta es la triste consecuencia que nos espera.

Como vemos, el relativismo no es sólo una actitud teórica y abstracta, es una realidad que permea nuestra vida cotidiana. Por eso me pregunto ¿no será acaso esa actitud de vida que hemos asumido, esa falta de compromiso leal con la verdad, lo que ha llevado al hombre al vacío existencial en el que vive, a no encontrar su plenitud y verdadera felicidad?

El hombre no es feliz siguiendo caprichosamente su propio placer e imponiendo su propia y egoísta medida a las cosas; no es feliz con una actitud relativa ante el mundo, los demás y él mismo. La experiencia y la vida diaria nos indican que el hombre sólo es feliz cuando conoce la verdad y actúa en consecuencia, cuando busca y se compromete con el auténtico bien, en definitiva, cuando se dirige al fin al que por naturaleza tiende.

No nos engañemos: el hombre sí es capaz de conocer la verdad y de seguir el bien. La postura relativista no es sino una antigua postura que busca hacer del hombre el centro del universo y pretende adaptar la verdad a la conveniencia del momento. Sin embargo -como hemos visto-, esta postura no tiene fundamento alguno y es en sí misma contradictoria. La propuesta es tener una actitud sencilla y leal para con la verdad, y ser valiente en la elección del bien. Este es el camino que lleva al hombre a encontrarse consigo mismo, a relacionarse con los demás y a respetar la naturaleza, en definitiva sólo esta actitud de lealtad y compromiso con la verdad lleva a la auténtica felicidad, a la felicidad profunda y duradera.

BIBLIOGRAFÍA:

1. Oliveros F. Otero, Educación y Manipulación, Editorial Minos, 1987.
2. Gevaert Joseph, El Problema del Hombre, Ediciones Sígueme, Salamanca 1993.
3. Damm Arnal Arturo, Falacias Filosóficas, Editorial Minos, México DF, 1991.
4. Yepes Stork Ricardo, Fundamentos de Antropología, EUNSA, 1996.
5. ATT, Gran Enciclopedia Rialp, Tomo XIX, Editorial Rialp, Madrid España, 1973.
6. Gambra Rafael, Historia Sencilla de la Filosofía, Editorial Minos, México DF, 1986.
7. Gómez Pérez Rafael, Problemas Morales de la Existencia Humana, Editorial Magisterio Español, España 1980.
8. Llano Alejandro, Gnoseología, EUNSA, Pamplona España, 1984.

06/09/2011

Tus hijos – cómo educarlos – Pilar Sordo, Psicóloga

¿Cómo deberíamos ser con nuestros hijos?
¿Cuáles son los obstáculos que nos creamos hoy día?
¿Qué podemos aprender y cambiar como padres?
¿Cómo nos podemos simplificar las vidas y brindarles amor a nuestros hijos?

26/07/2011

Emilio Calatayud – Lección Magistral

Juez del Tribunal de Menores de Granada.

Lección Magistral.

¡¿Hemos perdido los papeles!?

15/05/2011

La institución más valorada por los españoles y más “ninguneada” por los políticos

Un gran artículo publicado en The Family Watch (http://www.thefamilywatch.org/nos/nos-2218-es.php) que refleja la situación real de la familia y la carencia de ayudas institucionales en España, todavía hoy, en pleno siglo XXI.

 

La familia es la institución “que más valoran” los españoles pero a la vez, es la que tradicionalmente más “ningunean” las administraciones públicas, según las asociaciones, para quienes la visión “cortoplacista” de los políticos y la falta de movilización de las unidades familiares provoca que quienes tienen hijos se vean no sólo respaldados sino, en muchos casos, discriminados respecto del resto de la sociedad.
La Organización de Naciones Unidas declaró con una resolución aprobada en 1994 que el 15 de mayo sería el Día Internacional de las Familias y este año, la jornada centra su atención en “tomar la determinación de apoyar a las familias para que alimenten a los jóvenes, cuiden a los ancianos y fomenten comunidades fuertes basadas en la tolerancia y la dignidad para todos”, según informa la ONU.Cuando esta declaración cumple 17 años, el Foro Español de la Familia denuncia que si bien la situación en España es “sociológicamente buena porque la inmensa mayoría de los españoles viven en familia y están profundamente satisfechos”, las leyes y las políticas públicas siguen siendo “profundamente injustas” teniendo en cuenta que, por su aportación a la sociedad, podrían ser incluso “consideradas instituciones benéficas”.

… sigue leyendo la noticia en http://www.thefamilywatch.org/nos/nos-2218-es.php

15/05/2011

La fuerza se mide en kilos, la velocidad en segundos. ¿Y el coraje, en qué se mide?

Portrait of Derek Redmond taken in 2007

Image via Wikipedia

Una brisa de aire fresco , entre tanta noticia de violencia, de corrupción política, de vacío de valores, …

Una historia auténtica de superación, de apoyo.

Espero que las disfrutes.

(Gracias a Hazteoir.org que es dónde la he encontrado. Más abajo tenéis la url de Centromentor que lo ha publicado en su canal de Youtube).

La historia de Derek Redmond nos enseña que a pesar de todas las adversidades, siempre debemos mantener nuestra cabeza en alto, dar nuestro mejor esfuerzo y no rendirse hasta alcanzar la meta.
En el camino, cuando sentimos que ya no podemos más, siempre aparecerá alguien para darnos una mano.

http://www.centromentor.com

08/05/2011

Celebramos un día sin TV

Hazteoir publica la noticia de la celebración de un evento de alcance mundial, fundamentalmente en los paises de habla hispana, la celebración de un día sin TV.

Me ha llenado de ilusión la iniciativa (teniendo en cuenta que yo llevo ya más de un año sin TV en casa), creo que es una experiencia que merece la pena vivirse, si bien personalmente creo que un día, más allá de lo que pueda impactar en las cifras de las EGM, no da lugar a experimentar cómo se va llenando el vacío de contenido que produce la televisión en el medio familiar, de ese contenido humano y personal de los que forman la familia y comparten el hogar.

En todo caso, ahí va la noticia, para que puedas seguirla, uniéndote a esta iniciativa de estar un día sin TV, el próximo 10 de Mayo.

Noticia: Celebramos un día sin TV

Más informaciones:

http://doctorandaenconstruccion.wordpress.com
10 de Mayo de 2011 un dia sin TV.pdf
MANIFIESTO CONTRA LA TELEBASURA.pdf
Informe V…doc


 

 
25/04/2011

“Con sólo una mirada…” en honor de los enfermos de Alzhéimer y sus familias

Ha caído en mis manos este hermosísimo artículo publicado en la revista afal contigo Asociación Nacional del Alzhéimer.

Conozco y entiendo, de primera mano, lo cambios que se producen en los afectados por esta enfermedad, y el durísimo trance que supone para la familia directa, la que trata dia a dia con el enfermo, y el dolor de ver apagarse poco a poco a la persona más querida.

No he querido, por tanto, dejar pasar la ocasión de compartir esta carta publicada en dicha revista, en honor de las familias que viven directamente y cargan sobre sus hombros y corazones esta enfermedad, en honor de los enfermos de alzhéimer, que emprenden un viaje sin retorno a la infancia más tierna, hasta apagarse como una velita. Y a todas aquellas asociaciones y entidades que dan soporte físico y sobre todo emocional y moral a personas tan necesitadas de una voz, una mano amiga, como es el caso de afal contigo.

Con sólo una mirada…

http://www.afal.es/EPORTAL_DOCS/GENERAL/AFALV3/DOC-cw4c87607ab757e/Alzheimer59.pdf (Pág. 36)

Esta es la historia de una foto. Una foto muy especial para mí. Me llamo Esperanza, y en la foto se ve a mi marido, Paco, ya en los últimos años de enfermedad con mi nieta mayor, Celia, por entonces de seis meses. Mi marido murió hace ya diez años, tras otros diez tristes y largos años de enfermedad.
Desde el primer momento, esta foto nos llamó la atención porque, a pesar de que ninguno de los dos podía articular palabra -él porque dejó de hablar y ella porque todavía no había empezado a hacerlo- es palpable que había comunicación en esas miradas. No hago más que imaginarme qué pensarían el uno del otro, de inventarme el diálogo que tendrían.

—Hola Celia. Soy el abuelo Paco, cómo me gustaría abrazarte y besarte. Con las ganas que yo tenía de ser abuelo, de jugar contigo, de llevarte al cole, y de enseñarte tantas cosas… Pero algo extraño me lo impide.

—Hola abuelo, soy Celia. ¿Por qué no me dices nada? ¿Ni siquiera vas a cogerme para jugar al caballito? ¿No ves que tengo ganas de que me digas algo y soltarte una carcajada?

Y el abuelo sonríe. Siempre sonríe. A pesar de tener el cuerpo prácticamente paralizado, siempre sonríe.

Tal vez porque él era entonces también un niño, de seis meses, con los mismos cuidados, ya que por entonces yo cuidaba a los dos.

Con sólo una mirada ¡se puede decir tanto…!

Quiero con esto aprovechar para reivindicar que, a pesar de la enfermedad del abuelo o la abuela, creo que es importantísimo que los nietos vean a sus abuelos. Sí, tal vez, como en este caso, no se puedan decir nada, pero hay sentimientos que están ahí aunque no puedan verse. Tal vez parezca que ninguno se entera, pero yo sí era consciente de quiénes eran ellos, un abuelo y una nieta a los que una maldita enfermedad llamada alzhéimer les había privado de conocerse mejor y de disfrutar el uno del otro.

Mi marido falleció un año y medio después de esta fotografía. Celia tenía por tanto dos años y pasó entonces a ser el «salvavidas» de toda la familia, el mío y el de mis hijos, y la que, con sus gracias y quehaceres, consiguió que el tiempo pasara más rápido y ameno. Y sí, el tiempo pasó, ahora tengo cinco nietos más, pero también un hijo menos, (la vida no hace más que depararte sorpresas); y es aquí, cuando tengo que agradecer a AFALcontigo, el apoyo y comprensión que me brindan de forma desinteresada para seguir afrontando lo que Dios nos mande.

Mi nieta, ahora con once años, apenas tiene recuerdo de él, tan sólo por ésta y otras muchas fotos y por las historias que yo le cuento de su abuelo. Pero tuvo el privilegio de «conocer» al abuelo Paco, cosa que sus primos y hermana no tuvieron, y de que el abuelo la «conociera» a ella. Y sólo espero y deseo que algún día sea consciente de lo que supuso aquella niña de dos años en una familia rota por la pérdida de un ser muy querido.

Con especial cariño para Celia, de tu abuela Espe.

Esperanza Alcañiz

Lo resaltado en negrita es mío, porque me ha hecho sentir totalmente identificado con la expresión de dichos sentimientos. Ese es también nuestro sentir.

Gracias, Esperanza, tu carta es un soplo de aire fresco, de oxígeno, de cariño y ternura, para tantas y tantas personas que viven una situación similar, y necesitan a veces una guía para encauzar adecuadamente sus sentimientos.

Gracias.

17/04/2011

Le nombran presidente de la escalera y dice que es “community manager”

QUIERE AUMENTAR LA COMPETITIVIDAD DEL BLOQUE CON SESIONES DE “BRAINSTORMING”

Le nombran presidente de la escalera y dice que es “community manager”

Publicado el 15 de Abril de 2011 por Xavi Puig

El pasado martes, Alejandro Sancho fue elegido presidente de la comunidad de vecinos del número 6 de la calle de Andia, en San Sebastián. Según declara su entorno inmediato, la actitud de Sancho fue extraña desde mismo instante del nombramiento: “Quiso hacer un discurso, cosa que ya es rara. Y en el discurso nos pedía a todos que siguiéramos viéndole como uno más. La verdad es que muchos le conocíamos de vista y no sabíamos ni cómo se llamaba. Cuando terminó nos dio las gracias por no haber aplaudido y fomentar así una dinámica horizontal sin jerarquías. Se lo montaba todo él”, explica una vecina. La intención del nuevo presidente es “aumentar la competitividad del bloque” y pretende que se celebre cada semana una reunión de “brainstorming” en el rellano de la escalera. Aunque la comunidad no está dispuesta a seguirle el juego “porque en realidad lo que le pasa es que necesita una mujer”, Sancho está preparando su hoja de ruta “para ponernos al nivel de los vecinos del número 10, que nos llevan años de ventaja”. “Yo entiendo las reticencias porque mis predecesores no hicieron nada para dinamizar esta comunidad y generar una actitud global de liderazgo. Con paciencia y fomentando estrategias participativas espero ganármelos pronto en esta nueva legislatura” declara el presidente, que se autodefine como “community manager”.

Aparte de aumentar la presencia de la comunidad en las redes sociales, el principal objetivo que se ha propuesto Alejandro Sancho es “mejorar el ‘look and feel’ del bloque, crear una buena imagen corporativa”. Por este motivo, ha colgado en el portal varias propuestas de logotipos que sirvan para crear una identidad “que transmita los valores que nos aglutinan a todos”. Las propuestas han sido ignoradas por los miembros del vecindario exceptuando a Martín Luano, de 6 años de edad, que se ha dedicado a dibujar en todos los carteles.

“Si sigue haciendo el panoli tendremos que elegir a otro. Más que nada, por su propia seguridad. Fermín el del quinto ha mandado una circular interna para que entre todos decidamos si hay que darle una letxe al nuevo presidente”, explica uno de los vecinos.

via El Mundo Today»Archivo del blog » Le nombran presidente de la escalera y dice que es “community manager”.

05/04/2011

Morning Meetings (Forges)

Una genialidad de Forges:

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