Archive for ‘c:Filosofía / Philosofy’

14/06/2013

Creer es inteligente – YouTube

Creer es inteligente – YouTube.

(Post dedicado a Elena)

06/09/2011

Relativismo moral

Tomado de catholic.net:

 

Autor: Maribel German Relativismo Moral

El hombre es la medida de todas las cosas….

Hace unos días, estando en una reunión de amigos, salió a la conversación el famoso y trillado tema del aborto. La discusión nos involucró cada vez más a todos. Hubo todo tipo de argumentos y posiciones encontradas: por un lado, el que decía que el aborto es un derecho de la mujer sobre su cuerpo; otros opinaron que la pobreza en nuestro país es tan dramática, que había que practicar el aborto en zonas marginadas (para que no vinieran más niños al mundo a sufrir); unos más argumentaban que el feto no es una persona, sino sólo un conjunto de células; y no faltó el que alegó que desde el momento de la concepción el feto posee toda la información genética propia de un ser humano, y que por tanto tiene derecho a vivir. Posiciones, me parece, con las que nos hemos encontrado todos algún día.

Sin embargo, en un momento de mayor acaloramiento, hubo uno que creyéndose un poco más listo que los demás -y por supuesto más “moderno”-, nos dijo a todos lo siguiente: Pero… ¿por qué discutir?, Ximena tiene su propia verdad sobre el aborto y Pedro la suya; lo más importante en esta vida es ser “tolerante”, porque la verdad es “relativa”. Y con esto pretendió dar fin a la conversación…

Paradójicamente mi amigo tratando de mostrar una actitud abierta, plural y moderna, no hizo sino afirmar un criterio que planteaba como absoluto y no discutible. Al decir que “la verdad es relativa”, nos ofrecía una “verdad” que nadie podía relativizar ni refutar.

Por otro lado, he de decirle a mi amigo que su actitud “moderna” ante la verdad, no lo es tanto, pues no tiene sus raíces en este siglo, sino en el muy lejano siglo V A.C., cuando Protágoras postulaba la siguiente tesis: “El hombre es la medida de todas las cosas…” , y con ello dio inicio al relativismo intelectual en donde no son las cosas -la realidad- la que posee su propia “medida”, su propio ser; sino que es el hombre el que determina dicha medida y verdad. Por tanto, para que el conocimiento del hombre sea verdadero –según Protágoras-, éste no debe someterse a la realidad, al ser y “medida” de cada cosa, sino que es el intelecto del hombre el que determinará la medida para cada ser.

Ante dicha tesis, podemos preguntarnos: ¿Dónde queda para Protágoras -al igual que para el hombre moderno-, el criterio que garantice la objetividad y universalidad de la verdad? Ese criterio que nos lleva a poder entendernos con el lenguaje, ya que somos capaces de denominar con un mismo nombre al mismo ser, de determinar sus características esenciales y de hacer un concepto universal del mismo. Si cada cual tuviera una percepción diversa y determinara arbitrariamente el ser y “medida” de la realidad, ¿acaso seríamos capaces de comunicarnos los hombres?

A la tesis de Protágoras: “el hombre es la medida de todas las cosas…”, responde Platón a manera de crítica: “si el hombre es la medida de todas las cosas, en consecuencia, como a mí me parezca que son las cosas, tales serán para mí, y como a ti te parece que son las cosas, tales son para ti”; de tal modo que, si a Juan le parece que todos los hombres necesitan respirar para vivir, y a Pedro le parece que no es necesario que el hombre respire para que pueda vivir, en efecto, cada uno tendrá una percepción y una “medida” diversa de la realidad, pero también unas consecuencias diferentes.

La pregunta es si la percepción de Pedro o de Juan ¿cambiarán en algo el hecho real de que el ser humano, “todo ser humano”, necesite de respirar para mantenerse vivo?, Y más aun, ¿qué consecuencias concretas se sucederían si Pedro fuera coherente con su percepción y “medida”?

Para Protágoras “el conocimiento es algo del sujeto, algo que se da en su mente, por lo que el hombre puede crearlo y presentarlo como mejor le acomode; es cuestión de habilidad”. Pierde entonces la dimensión objetiva, trascendente y universal de la verdad, al pretender que el hombre sea medida de la misma. No hay entonces criterio alguno de verdad, la medida será arbitraria y, al depender del hombre, de cada sujeto, habrá una pluralidad de verdades tan infinita como la pluralidad de hombres existentes (tal y como pretendía mi amigo con su actitud “moderna”).

Según la filosofía realista, la verdad es “la conformación entre el entendimiento y la cosa (o realidad)”, de tal manera que la verdad está en el intelecto, en el sujeto –y en este sentido se dice que es subjetiva-; pero sólo una idea o concepto tendrá la categoría de verdad, cuando ésta se adecue a la realidad del objeto –y es en este otro sentido que podemos afirmar que la verdad es objetiva-. Es decir, la verdad efectivamente radica en la inteligencia del hombre, pero sólo podemos decir que alguien posee un conocimiento verdadero, por ejemplo sobre el agua, cuando el juicio de la inteligencia acepta que el agua es un compuesto de H2O. Si la inteligencia de Luis nos dice que el agua es un compuesto de H3O, entonces decimos que la proposición que Luis afirma es falsa y no verdadera, porque no se adecua a la “realidad” del agua.

A diferencia de Protágoras -y en general de los relativistas-, observamos que Tomás de Aquino pone hincapié en que la objetividad de la verdad sólo puede fundamentarse en la res o cosa, en la realidad misma. De tal manera que afirma que si la verdad es la adecuación de la inteligencia con la realidad, “resulta entonces que la cosa misma es la medida de nuestro entendimiento (res enim est mensura intellectus nostri)”.

En conclusión decimos que, sí hay un parámetro o criterio objetivo de verdad, y que éste hace referencia a la naturaleza misma de las cosas, a lo que las cosas son, y no a lo que arbitrariamente pretende el hombre individual –cada hombre- que sean.

Protágoras, precursor como hemos visto del relativismo, no hizo sino crear una falacia sobre la cual se fundamenta uno de los tipos de relativismo: el relativismo individualista. La tesis: “el hombre es la medida de todas las cosas…”, no hace sino expresar “aquella forma de relativismo para la cual el elemento condicionante de la verdad del juicio será el sujeto cognoscente individual, es decir, todos y cada uno de los hombres. La estructura de cada sujeto humano determinará la verdad del juicio”.

Esta forma de relativismo llamada individualista, propicia una postura arbitraria del hombre ante la verdad, ante el conocimiento de la realidad que; llevada al extremo, va creando en el hombre no sólo una actitud ante la verdad como algo abstracto, sino ante la verdad concreta sobre el hombre y el cosmos, lo cual puede tener serias implicaciones para la convivencia entre los hombres y de los hombres con el cosmos.

Por ejemplo: si un individuo ha determinado en su juicio “personal” (en su propia medida de la realidad) que el incendio de bosques es una actividad divertida, y lo pone en práctica, está destruyendo un bien objetivo que pertenece a todos los hombres, y que no podemos permitirlo, aunque a la persona en cuestión le parezca divertido y recreativo en “su medida y en su personal juicio”.

De igual manera pasa con los juicios de valor moral: si la moral es la ciencia que estudia la bondad o maldad de los actos humanos, decimos que debe existir una verdad sobre los mismos, y que es el hombre el que debe adecuarse a esa verdad y no pretender adecuar la verdad a su “medida” o conveniencia.

Pero, ¿qué tipo de verdad podemos conocer sobre la actuación libre del hombre, sobre la bondad o maldad de sus actos? La verdad que nos aporta el conocimiento de la naturaleza humana. Sabemos que la bondad hace relación al bien del hombre, por lo que, para determinar objetivamente que algo es bueno, tenemos que demostrar que efectivamente es bueno para el hombre, esto quiere decir que lo perfecciona, desarrolla, plenifica -como un ser inteligente, libre, capaz de amar y trascender-, y que, por consecuencia, lo lleva a la felicidad como a su fin propio. Por el contrario, algo es malo cuando corrompe, destruye y/o limita al hombre y por consecuencia lo hace infeliz. Este criterio nos ayuda a determinar de manera objetiva la moralidad de la acción humana, pues está basado en la naturaleza o ser del hombre y no en una medida o criterio subjetivo.

Como podemos ver, es fundamental el concepto de hombre que tengamos. Hay que aspirar a un conocimiento de la persona humana que sea integral y veraz, ya que, si mi concepto de hombre es falso, limitado o parcial, la moralidad de las acciones será juzgada también con falsedad o parcialidad. Concebir al hombre como pura materia y negar, “porque esa ha sido mi medida sobre el hombre”, la dimensión espiritual, libre y trascendente del hombre, me llevará a dar un juicio de valor positivo sólo a aquellas acciones que desarrollen al hombre materialmente (ya sea en su dimensión corporal, económica o de capacidad de gozo y placer). Por el contrario, si mi concepto de hombre es únicamente de un ser espiritual, daré un juicio de valor positivo sólo a las acciones que lo desarrollen espiritualmente (en su dimensión religiosa, trascendente, intelectual, volitiva…), tratándolo tal vez como un ángel y no como quien es.

Ninguna de estas visiones sobre el hombre se adecua a la realidad del mismo, ya que analizando el ser y el actuar del hombre, observamos que éste realiza actos sensitivos (materiales) como el moverse, comer, respirar…, pero también realiza actos de tipo intelectual (espirituales o inmateriales) como pensar, amar, elegir… Por tanto, el hombre es un ser tanto material como espiritual, es corporal, pero tiene inteligencia y libertad, por lo que necesita, para su pleno desarrollo, de la adquisición de bienes de índole material, pero también de índole espiritual. Y como lo que regula la conducta del hombre es su inteligencia y voluntad (capacidades superiores en el hombre), todos los bienes que el hombre adquiere deben ser ordenados por su inteligencia. Cuando el hombre adquiere un bien de manera desordenada, ese bien se convierte en un mal para él, porque no lo perfecciona sino que, por el contrario, lo corrompe o aniquila. Por ejemplo, si Lucía utiliza una droga como medicamento, esa droga es un bien, porque está ordenada a la mejora y salud de Lucía, pero si Lucía utiliza una droga para experimentar los efectos de placer que trae consigo, esa droga no sólo no le ayuda en su mejora personal, sino que le es dañina y destructiva.

Podemos concluir que: si un hombre decide inventar criterios de moralidad alejados de la naturaleza humana, de su perfeccionamiento, finalidad, y del bien que le corresponde de suyo, esos criterios -aunque “medidos y determinados” por un hombre concreto-, no dejarán de ser erróneos y de lastimar y dañar su naturaleza.

Por otro lado, si rechazamos como fundamento de la moralidad a la naturaleza humana, sucede que la moralidad entera se nos desmorona, ya que la moralidad quedará al acecho de una voluntad egocéntrica que busca fijar sus propios principios de actuación aunque se dañe a sí misma, a sus semejantes o a otros seres de la naturaleza. Lo importante para esa voluntad será únicamente “ser la medida” y no someterse a una medida ya dada.

Pensemos y reflexionemos por unos minutos sobre nuestra realidad más cotidiana… ¿No es verdad que la mayoría de las veces en que negamos la verdad de un criterio moral, es en el fondo porque buscamos justificar una conducta inmoral? No es extraño ver que quien ha mantenido relaciones sexuales con una persona que no es su cónyuge, y no “quiera” dejar o romper con dicha relación por el placer o adicción que le provoca, acabe por buscar argumentos que justifiquen su actuación, al punto muchas veces de llegar a negar que la fidelidad sea un criterio verdadero y bueno para el matrimonio.

Si negamos que la verdad es universal y tiene como fundamento la naturaleza de cada ser, nos podemos preguntar: ¿dónde se fundamentan y encuentran su cimiento los derechos humanos, esos derechos universales y válidos para todos los hombres…?

Vivimos en una época en donde el hombre, buscando ser “la medida de todas las cosas”, pretende ser el árbitro y medida incluso de los derechos humanos, esos derechos inalienables que nos corresponden a todos los hombres por el hecho de serlo (es decir, por naturaleza). Tal es el caso de la negación del primer y fundamental derecho: el derecho a la vida. ¿Por qué hemos cuestionado este derecho? ¿Por qué en tantas legislaciones observamos que el derecho a la vida ha quedado desprotegido, despenalizando el aborto o la eutanasia? ¿Por qué buscamos tantos argumentos falsos que justifiquen quitarle la vida a otro?

Hemos permitido que “el hombre sea la medida de todas las cosas…”, incluso de los demás hombres. Un grupo de personas deciden y pactan en una legislación que los niños que tienen alguna malformación genética “No tienen derecho a vivir”, ¿acaso no es éste el mismo crimen que cometió Hitler al determinar y decidir que los judíos no tenían derecho a vivir? En ambos casos, el (o los) hombres han pretendido ser “LA MEDIDA”, la medida que determine quién tiene derecho y dignidad de persona y quién no.

Las normas éticas no son producto de condicionamientos sociales o culturales, tampoco son el resultado de la llamada “evolución histórica”, y mucho menos de una suma de voluntades o de una única voluntad caprichosa. O las normas éticas se fundamentan en la naturaleza humana, en lo que es el hombre, en la dignidad que tiene por sí mismo, en su finalidad intrínseca –ser feliz y trascender-, o no tienen fundamento alguno. Y si acabamos con las normas éticas y con los derechos humanos, seamos honestos, vamos en camino de acabarnos los unos a los otros.

Ahora bien, las leyes morales, objetivas y universales, sólo pueden ser descubiertas por el hombre analizando con profundidad al hombre mismo. Este es el reto, descubrir la verdad sobre el hombre y adecuarse a esa realidad y medida. Si el hombre busca a toda costa imponer su propia medida, va en camino de destruir lo que le rodea y de destruirse a sí mismo; ésta es la triste consecuencia que nos espera.

Como vemos, el relativismo no es sólo una actitud teórica y abstracta, es una realidad que permea nuestra vida cotidiana. Por eso me pregunto ¿no será acaso esa actitud de vida que hemos asumido, esa falta de compromiso leal con la verdad, lo que ha llevado al hombre al vacío existencial en el que vive, a no encontrar su plenitud y verdadera felicidad?

El hombre no es feliz siguiendo caprichosamente su propio placer e imponiendo su propia y egoísta medida a las cosas; no es feliz con una actitud relativa ante el mundo, los demás y él mismo. La experiencia y la vida diaria nos indican que el hombre sólo es feliz cuando conoce la verdad y actúa en consecuencia, cuando busca y se compromete con el auténtico bien, en definitiva, cuando se dirige al fin al que por naturaleza tiende.

No nos engañemos: el hombre sí es capaz de conocer la verdad y de seguir el bien. La postura relativista no es sino una antigua postura que busca hacer del hombre el centro del universo y pretende adaptar la verdad a la conveniencia del momento. Sin embargo -como hemos visto-, esta postura no tiene fundamento alguno y es en sí misma contradictoria. La propuesta es tener una actitud sencilla y leal para con la verdad, y ser valiente en la elección del bien. Este es el camino que lleva al hombre a encontrarse consigo mismo, a relacionarse con los demás y a respetar la naturaleza, en definitiva sólo esta actitud de lealtad y compromiso con la verdad lleva a la auténtica felicidad, a la felicidad profunda y duradera.

BIBLIOGRAFÍA:

1. Oliveros F. Otero, Educación y Manipulación, Editorial Minos, 1987.
2. Gevaert Joseph, El Problema del Hombre, Ediciones Sígueme, Salamanca 1993.
3. Damm Arnal Arturo, Falacias Filosóficas, Editorial Minos, México DF, 1991.
4. Yepes Stork Ricardo, Fundamentos de Antropología, EUNSA, 1996.
5. ATT, Gran Enciclopedia Rialp, Tomo XIX, Editorial Rialp, Madrid España, 1973.
6. Gambra Rafael, Historia Sencilla de la Filosofía, Editorial Minos, México DF, 1986.
7. Gómez Pérez Rafael, Problemas Morales de la Existencia Humana, Editorial Magisterio Español, España 1980.
8. Llano Alejandro, Gnoseología, EUNSA, Pamplona España, 1984.

04/09/2011

La visita del Papa y el espantoso silencio – Reflexiones de un ateo sobre la visita de Benedicto XVI a España

Al hilo de lo vivido estos días atrás, durante la JMJ, me ha resultado muy interesante la reflexión plasmada en este artículo de Felipe Muñoz en el diario sigloXXI: http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/73478/la-visita-del-papa-y-el-espantoso-silencio#.Tl_zGIc9JZQ.twitter

Aunque fue publicado la semana anterior a la visita de nuestro Santo Padre, es, a mi juicio, una reflexión a-temporal. (Lo remarcado en negrita y en rojo en el texto, es mío. El original no tiene marcas.)

 

La visita del Papa y el espantoso silencio

Reflexiones de un ateo sobre la visita de Benedicto XVI a España

Felipe Muñoz Publicado el martes 9 de agosto de 2011, 09:07

Quizá sorprenda a alguno de mis escasos lectores habituales, saber que, personalmente, no creo en Dios. Es más: estoy convencido de que Dios, el Dios cristiano, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios del que Jesucristo se decía hijo, no existe.

Personalmente

Personalmente, fui católico sincero hasta mi mayoría de edad. Después, ateo y furibundo anticlerical durante la Universidad y algunos años después. Progresivamente, con el tiempo, a base de muchas lecturas, he ido madurando mis opiniones al respecto. A día de hoy, sigo sin creer en Dios y siendo ateo convencido; pero el anticlericalismo se me curó estudiando Historia.

Hago esta reflexión personal, no por la importancia que pueda tener (que no la tiene, salvo para mí mismo), sino para aclarar mi posición de partida para lo que sigue. No creo que a nadie le interese, en realidad, la opinión de tal o cual columnista, si el tal o cual columnista no “desaparece” lo suficiente de su escrito. Es decir, si la columna en cuestión puede funcionar como un peldaño que nos acerque un poquito más a la verdad, y no simplemente como exposición de ideas y pensamientos personales.

El debate en España

Pero, por lo que parece, los españoles sufrimos alguna especie de defecto nacional, que, quién sabe por qué, nos impide tratar hasta de las cuestiones más abstractas sin llevarlas al terreno del ataque personal. Si uno defiende la Idea de España, se le tilda inmediatamente de franquista; si otro defiende a la Iglesia Católica, se busca de inmediato su conexión con el Opus Dei; si un tercero defiende la idea de mercado libre, se le tacha de fascista (Curiosidad: ¿por qué no de anarquista? El fascismo es, al fin y al cabo, una escisión del socialismo y, por tanto, contrario al mercado libre).

En fin, simplemente indicar que no tengo ninguna creencia religiosa y ningún tipo de relación laboral con la Iglesia Católica.

Visita de Benedicto XVI a España

En las circunstancias históricas, políticas y económicas de la España actual, aunque se podía contar con la indiferencia general, no puede dejar de sorprender el rechazo de cierto sector de la población a la visita del Papa Benedicto XVI, a partir del 18 de Agosto de 2011.

Rechazo del catolicismo en España

Vale que la mayor parte de los españoles aún crea a pies juntillas en la leyenda negra sobre la Iglesia Medieval (leyenda que inventaron conscientemente ingleses, franceses y holandeses, contra la España del siglo XVI). Vale que en España exista cierta tradición política anticlerical, de la que los sectores de la Memoria Histórica se sienten todavía orgullosos (ignorando que, en su tiempo, la tradición se convirtió en matanza).

Pasemos, también, de la constatación de que muchos medios de comunicación, hablados o escritos, manipulan por sistema todos los escritos y todas las tomas públicas de posición eclesiásticas (manipulación que se puede evitar fácilmente, acudiendo a los textos íntegros), hasta el punto de que, por ejemplo, la moral sexual católica es reducida a la prohibición del preservativo.

El deber de la hospitalidad hacia el Papa

Pasando por encima de todas estas consideraciones, que consisten, en resumen, en desconocimiento, prejuicio e ignorancia, en primer lugar, España, como país, debe hospitalidad a Benedicto XVI, como la debe a cualquier mandatario, y a cualquier persona en general, que visite nuestro país.

El Papa es gobernante de un país con el que España mantiene relaciones diplomáticas amistosas. Y, a su vez, además de ser uno de los filósofos más importantes de la actualidad, es el líder de una religión que profesa la mayoría del pueblo español y que ha organizado una Jornada Mundial de la Juventud, que reunirá, según las previsiones, a un millón de personas, en pleno acuerdo con el gobierno español.

La Iglesia Católica

Ciertamente, esto resulta obvio. Tanto en la cuestión de las relaciones diplomáticas como por la cuestión de la hospitalidad debida, esa virtud que estamos olvidando. Pero, ciertamente también, Benedicto XVI no viene a España sólo en calidad de gobernante de otro país, sino como líder de una institución internacional de amplia, aunque decadente, influencia. El rechazo a la visita, por parte de ciertos sectores, se centra en esa cualidad de cabeza visible de una institución a la que se moteja de machista y antidemocrática.

Lo cierto es que los argumentos que se utilizan resultan a cada cual más endeble. Si hubiéramos de tener en cuenta la historia de cada país o de cada institución a la hora de recibir a sus mandatarios, no existirían las relaciones diplomáticas en absoluto. La inmensa mayoría de los Estados actuales, si no todos, tiene una historia mucho más sanguinaria que la de la Iglesia Católica (más allá de las leyendas sobre la Inquisición).

Jornada Mundial de la Juventud

Por otra parte, desde el momento en que la Jornada Mundial de la Juventud se planificó de común acuerdo con el gobierno español y respetando todos los trámites legales, sobraban todos los análisis coste/beneficio, que tanto y tan superficialmente han proliferado. El gobierno español, y mucho más el actual, disponía de una excusa fácil para rechazar la organización del evento, alegando los costes de seguridad. Y, si no lo hizo, es lícito sospechar que no fue movido por un irrefrenable ansia, de los gobernantes socialistas, por recibir a Benedicto XVI.

Lo mismo es válido para el “problema” de la ocupación del espacio público, por parte de lo fieles de una religión que, en un estado laico, se supone como cuestión privada. No deja de resultar gracioso que los indignados se hayan quejado de esto. La JMJ ocupará los espacios madrileños ateniéndose a la ley y en virtud de la libertad de expresión.

Sería un punto interesante a estudiar, el proceso histórico por el que se ha ido negando, sobre todo socialmente, pero también legalmente, el derecho de libertad de expresión de las creencias religiosas. Ya dijo Lessing, en su día: “No os atreváis a hablarme de vuestra libertad berlinesa de pensamiento e imprenta. Se limita a la mera libertad de endilgar a la religión cuantos sofismas se desee. Y un hombre honrado tendría que avergonzarse bien pronto de emplear esa libertad”.

La verdad se vota, otra vez

El hecho de que se intente relegar a la religión al ámbito privado y el hecho de que se tacha a la Iglesia Católica de machista y antidemocrática, obedecen al mismo síntoma de decadencia de la cultura occidental, especialmente en España: a la idea de que no existe la verdad, sino que “cada uno tiene su verdad” o lo que es verdad para uno puede no serlo para otro”.

A partir de ahí, la verdad se vota. Ya hablamos una vez de aquella ocasión en la que la existencia de Dios perdió por un solo voto en el Ateneo de Madrid. Se trata de la consecuencia lógica del relativismo: hay que llegar a un acuerdo político sobre las “verdades” en torno a las que nos movemos. De ahí que se pida, de modo absurdo, que la Iglesia se democratice. Como si la democracia fuera un valor en sí mismo: la democracia tiene valor en la medida en que protege la libertad. Y el valor es la libertad, no la democracia.

La Iglesia Católica custodia una verdad

En cualquiera de los casos, la Iglesia Católica, con todos los fieles que la forman, cree firmemente que posee una o varias verdades. Y lo cree del mismo modo que la comunidad científica cree poseer, también, algunas verdades. Sólo que lo que los científicos han extraído de la experiencia, los cristianos creen haberlo obtenido a partir de una Revelación de Dios.

La Iglesia Católica, formada por todos los católicos (no sólo la jerarquía), es, pues, una institución conformada en torno a una verdad absoluta, cuya misión es custodiar. Aquí no cabe una democracia mal entendida: la verdad no se vota, se descubre. No es lo mismo, nada tiene que ver, pensar que ninguna persona tiene la verdad, que pensar que la verdad no existe.

La democracia en la Iglesia

Tampoco hay democracia en la familia, en el ejército o en las comunidades científicas. No la hay cuando se trata, simplemente, de respetar una tradición. Hoy día, la mayor muestra de humildad de la Iglesia está en su negativa a admitir a la mujer en el misterio sacerdotal. Negativa basada, exclusivamente, en una confesada incapacidad para interpretar la Escritura en lo que respecta esta cuestión.

Soy consciente de que todo esto suena muy extraño y anticuado en unos oídos modernos, educados, acostumbrados y machacados con el relativismo de “la verdad de cada uno”. Pero, si son tan amables, le pido que hagan un esfuerzo conmigo.

La salvación y el ámbito privado

Imagínense, por un momento, que ustedes están convencidos, fuera de toda duda, de que el mundo (todas las personas que lo componen), está en peligro. E imagínense que ustedes, a su vez, conocen, fuera de toda duda, la manera de salvar la vida a todos. Y, por último, imagínense que se encuentran con otras personas que creen lo mismo que ustedes y organizan una institución para comunicar más eficazmente, a todo el mundo, la forma de salvarse.

En ese caso, ¿aceptarían tranquilamente que se les pidiera que mantuvieran sus creencias en privado, por “respeto” a los demás? ¿Qué clase de respeto es ésa? ¿No es más respetuoso, a la par que más noble, comunicar a todo el mundo que está en peligro y lo que tiene que hacer para salvarse? Aunque uno contemplase la posibilidad de estar equivocado, ¿no seguiría adelante, de todos modos? ¿No contaría lo que sabe a todo el que quisiera escucharle y aún al que no quisiera?

El cristianismo es público

Pues, exactamente, éste es el caso del cristiano en el mundo de hoy. Cree conocer la verdad más importante de la existencia y, por eso, nos la quiere comunicar. Está en la naturaleza del cristianismo comunicar, dar testimonio de su fe. Y, por eso, el cristiano que vive sus fe sólo en el ámbito privado siempre me ha parecido innoble y, quizá, algo cobarde. Son las personas las que merecen respeto, no las ideas. Y el respeto a las personas, para un cristiano, exige el testimonio de su fe.

La voz de la Iglesia

No estoy de acuerdo con muchas de las posiciones doctrinales de la Iglesia Católica (aunque suelen tener, por lo general, mucho más fundamento de lo que sus críticos reconocen), ni en política, ni en filosofía, ni en moral. Pero, en un mundo que ya no cree en nada (y, por ello, está dispuesto a creer en todo lo que le cuenten), en un mundo que, cuando dejó de creer en Dios, empezó a creer en cosas mucho peores, en un mundo en el que ya no hay sentido, en el que ya no se acepta la ley, la autoridad o la tradición, en un mundo de manipulación de las mentes por los gobiernos, en el que nada tiene valor y todo vale lo mismo, en un mundo lleno de impotencia y sin miedo ni esperanza; en este mundo, la voz de la Iglesia, su mensaje de que existe la verdad, el bien y el mal y de que quizá hay esperanza, se ha tornado especialmente importante.

Jan Ross, periodista del periódico alemán Die Zeit, comentó (en relación a Juan Pablo II, pero válido en todo caso): La voz del Papa ha dado ánimo a muchos hombres y a pueblos enteros; en los oídos de muchos ha sonado también dura y cortante, e incluso ha suscitado odio; pero, si enmudece, será un momento de silencio espantoso.

+ + + +

Quizás Felipe Muñoz está más cerca de Dios, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, del Dios Padre de Nuestro Señor Jesucristo, de lo que él mismo piensa.
En cualquier caso, mi respeto a Felipe Muñoz (y mi oración).

Desde mi punto de vista, este certero análisis, quizás adolece de una perspectiva (fruto quizás de esa falta de fe que confiesa el propio autor) adicional.
La animadversión, el ataque, no puede ser contemporizado con la lógica, porque lo que está en liza son poderes que trascienden al propio hombre, tanto para el bien como para el mal.
A los ojos de un mundo sin Dios, la confesión de fe del creyente carece de sentido, de lógica sin entrar en la “lógica” de la fe.
El ataque, la violencia contra los fieles seguidores de Cristo, carece de sentido si se pierde de vista la enemistad eterna del padre de la mentira, del maligno, contra los seguidores del Hijo de Dios encarnado, Camino, Verdad y Vida en Sí mismo.

Esta equilibrada reflexión de Felipe Muñoz, me ha aportado perspectivas al eterno problema de la enemistad irreconciliable entre el Bien y el maligno.

Tenéis, al principio de la entrada, la url directa al artículo.
Encontré el artículo por la referencia de mi amigo Juanjo Romero (De Lapsis – InfoCatólica, conoZe.com, Membretes, …) a una entrada publicada en el blog de Scriptor.org.

26/07/2011

Emilio Calatayud – Lección Magistral

Juez del Tribunal de Menores de Granada.

Lección Magistral.

¡¿Hemos perdido los papeles!?

28/05/2011

Socialista ateo francés: “Hijo mío, no te eximiré de estudiar religión”

Jean Jaurès.
 

Religión Confidencial publicó el jueves la carta del socilista francés, ateo, Jean Jaurès, fundador del periódico de izquierdas L´Humanité, a su hijo explicándole los motivos por los cuales no le enviaría un justificante que le eximiera de recibir formación en religión.

Merece la pena la lectura íntegra de las razones esgrimidas por el fundador de L´Humanitè:

·

Querido hijo:

Me pides un justificante que te exima de cursar religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás.

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión.

Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por tu ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?

Dejemos a un lado la política y las discusiones y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos y de los romanos y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?

En las letras ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente de cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? –éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau-.

Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas.

¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencia preclaras.

Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía en el simple ‘savoir vivre”, hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos por lo menos comprenderlas para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión, pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de ordinario los hechos y el sentido común.

Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad.

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen la facultad de serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación.

Recibe, querido hijo, el abrazo de TU PADRE.

·

Impresionante!

“Te sorprenderá esta carta, pero precisa hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación.”

“Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad.”

” no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen la facultad de serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión.”

” la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencia preclaras.”

Fue asesinado 3 días antes del comienzo de los enfrentamientos de la Primera Guerra Mundial, por su decidida oposición a la violencia y a la guerra.

Su asesino fue puesto en libertad al año siguiente al fin de la guerra.

Todo mi respeto a este hombre coherente.

23/05/2011

Libertad interior (@conoZe)

Quiero compartir este extracto del maravilloso artículo de Alfonso Aguiló en conoZe.com (http://www.conoze.com/doc.php?doc=2390):

El deseo de libertad que hay en el corazón del hombre le impulsa a traspasar los límites dentro de los cuales se siente como encerrado. Queremos aumentar nuestro poder de transformar la realidad. Pero ese ansia de libertad no siempre encuentra el modo de realizarse. Hay ocasiones en que se presentan circunstancias externas objetivas que nos oprimen, y que queremos y debemos procurar cambiar, pero hay otras ocasiones en que nos engañamos y echamos la culpa a lo que nos rodea cuando el problema (y la solución) están dentro de nosotros. Es nuestro corazón quien está prisionero de sus egoísmos y sus miedos, el que debe cambiar, el que debe afrontar la dureza de la vida, el que debe conquistar su libertad interior y no consentirse huir de la realidad para refugiarse en la fantasía o en el victimismo.

Una de las paradojas de la libertad interior es –en expresión de Jacques Philippe– que ser libre es también aceptar lo que no se ha elegido. El hombre manifiesta la grandeza de su libertad cuando transforma la realidad, pero también cuando sabe aceptar la realidad que día tras día le viene dada. Aceptar las limitaciones personales, la propia fragilidad, las situaciones y frustraciones que la vida nos impone, son modos de hacer crecer nuestra propia libertad interior, pues en ese ámbito personal podemos llegar a ser mucho más dueños de nuestras reacciones, y por tanto más libres.

Cuanto más dependamos de sentirnos listos o poderosos o atractivos, como ese gran genio de la televisión, o como ese multimillonario de moda, o como la última top-model del momento, más difícil nos resultará esa necesaria aceptación distendida de nuestra realidad, que ha de ir unida a una firme determinación de mejorarla. La verdadera libertad interior tiene mucho que ver con superar las numerosas «creencias limitadoras» que puedan haberse instalado en nuestra mente (jamás saldré de esto, no valgo para aquello, siempre seré así, soy incapaz de hacer tal cosa…), que no son aceptación de nuestra limitación sino más bien fruto de nuestras heridas, de nuestros temores y de nuestra falta de confianza en nosotros mismos.

Aceptar con humildad nuestro ser, dependiente del Ser. Quien es humilde está en la Verdad, y la Verdad nos hará Libres.

Por favor, léelo completo en http://www.conoze.com/doc.php?doc=2390

05/05/2011

Pablo Domínguez Pbro. Protagonista de “La última cima”

He descubierto en Youtube perlas del sacerdote Pablo Domínguez, fallecido en Febrero del 2009 en la “Cima” del Moncayo.
Protagonista del film documental sobre su vida “La última Cima“.

Después de ver la película me quedé con ganas de oirle a él, en persona, hablar de Dios, de su experiencia espiritual y racional. Y he aquí que mi hijo fue el que me enseñó estas perlas publicadas en Youtube.

Es un regalo para el espíritu y para la inteligencia.
(La recoplicación puedes verla directamente en Youtube pulsando aquí)

23/04/2011

Europa es un lugar peligroso, o democracia totalitaria

En AcciónFamilia (http://www.accionfamilia.org/temas-polemicos/politica-y-valores/europa-es-un-lugar-peligroso/?utm_source=feedburner&utm_medium=twitter&utm_campaign=Feed%3A+Accion_Familia+%28Acci%C3%B3n+Familia%29&utm_content=Twitter) un certero análisis del totalitarismo que se vive en occidente, concretamente en los paises europeos, adalides de las “nuevas libertades”:

 

Europa es un lugar peligroso

En Francia, un profesor puede perder su cargo por presentar un documental que explica exactamente qué es el aborto a sus estudiantes de 16 años de edad.

En Alemania, por el contrario, los padres pueden ser enviados a la cárcel porque se niegan a dejar que sus hijos de la escuela primaria asistan a clases de educación sexual con imágenes explícitas de técnicas sexuales.

En Inglaterra, a una pareja cristiana que considere la homosexualidad como un pecado se le niega la custodia de un niño, mientras que los homosexuales pueden adoptar.

Y, en Italia, se pidió la renuncia de un profesor universitario de una cátedra científica, porque esto es considerado incompatible con la fe. Estos son algunos ejemplos, sacados de artículos publicados en los últimos meses por La Bussola Quotidiana que nos muestran lo que realmente es la Europa de hoy.

Es un conjunto de países donde triunfa la “democracia totalitaria”, mencionada por Juan Pablo II, que mantiene una forma externa de democracia asociándola a la violencia totalitaria del “Estado ético”.

Cuando una democracia se alía al relativismo, “Si no hay ninguna verdad última que guíe y oriente la acción política”, como decía Juan Pablo II en la encíclica Centessimus Annus, “las ideas y las convicciones pueden ser fácilmente explotadas en beneficio del poder. Una democracia sin valores se transforma con facilidad en un totalitarismo declarado o artero, como lo muestra la historia”.

Y como lo atestiguan las noticias de hoy: en nombre de los derechos civiles, se elimina la libertad de conciencia, es decir, el último baluarte en la defensa de la dignidad inviolable del hombre contra la intrusión del Estado; en virtud del principio de no discriminación, se discrimina a quien no se alinee con el pensamiento único dominante; en nombre de la libre determinación, se niega el conocimiento de la realidad; en nombre de la libertad, se impone una visión de la persona contraria a la razón.

La ideología dominante hoy en Europa se opone al hombre, a su dignidad, a su verdad. Y debemos estar preparados para ver un número creciente de casos como los enumerados al principio de este artículo y peores aún.

Debemos comprender que en esta batalla no es sólo el papel o la autoridad de la Iglesia o de la religión que están en juego, sino el futuro de la civilización, de la libertad de todos y cada uno.

Chile va siguiendo esos nefastos ejemplos con acuerdos intenacionales y proyectos de ley como el de no discriminación, que se discute en el Senado.

Fuente: La Bussola Quotidiana – Riccardo Cascioli

23 abr 2011 | por Acción Familia | Tema: Política y valores

20/04/2011

Firma contra el extremismo laicista

¡Hola!

Consciente de que el Gobierno y el PSOE están amparando la mayor oleada de agresiones contra la libertad religiosa que ha conocido nuestro país desde los años 30 del pasado siglo, acabo de unirme al movimiento MasLibres.org.

¿Por qué no te unes tú también? Hazlo ahora desde:

http://maslibres.org

Te llevará menos de un minuto.

El éxito de esta campaña depende de la cantidad de personas que participemos en esta movilización. Es una campaña para creyentes y para no creyentes. Es una campaña sobre la libertad religiosa y de conciencia, la tuya y la mía… Sobre el derecho a no ser denigrado ni discriminado por creer en Dios.

Si logramos llegar a ser cientos de miles de ciudadanos, podremos abrir los ojos a una buena parte de la sociedad española, que tomará conciencia de la amenaza para la libertad de cada persona que entraña el laicismo intolerante sembrado por el PSOE y por el Gobierno de Rodríguez Zapatero durante los últimos años.

No sólo quieren quitar los crucifijos de las aulas. Quieren expulsar la Religión de cualquier espacio público, incluso contra la voluntad mayoritaria de los ciudadanos.

Al mismo tiempo, en http://maslibres.org podrás acceder, a lo largo de los próximos meses, a toda clase de recursos que muestran la realidad de los ataques contra la libertad religiosa en la España del PSOE y del Gobierno.

Estoy convencido de que tendrán que rectificar y retirar su programa laicista intolerante, si se encuentran, enfrente, con una respuesta social ilustrada y activa como la que queremos promover.

Queremos contribuir a sensibilizar a nuestros vecinos sobre sus verdaderas intenciones y sobre la importancia de defender la libertad religiosa de todos.

Recuerda: haz posible que no sigan agrediendo a los cristianos y que no sigan recortando la libertad más fundamental, la primera: la libertad de conciencia.

Entre todos podemos ganar esta batalla, en las leyes y en la opinión pública. Firma AHORA desde:

http://maslibres.org

¡Muchas gracias!

(Joaquín)

20/04/2011

maslibres.org (iniciativa en HO por la libertad religiosa)

¿Has firmado ya por la libertad religiosa?

Desgraciadamente, es la pregunta que más oiremos o recibiremos por email, o en nuestro muro, o TT o RT, … en los próximos días, semanas, meses, …:

¿Has firmado ya por la libertad religiosa?

Un derecho fundamental, tan básico e inherente al “ser” “humano” de todo ser humano; el derecho al sentir, al vivir su religiosidad, su comunión con Dios en comunidad con los hermanos, está siendo atacado, vulnerado por aquellos que se han erigido a sí mismos en paladines de la libertad (tiranía y esclavitud), de la igualdad (tabla rasa) , del progresismo (añejo anti-Dios, atávico anti-cristianismo), de una intelectualidad (petrificada y miope), …

¿Has firmado ya por la libertad religiosa?

Yo acabo de hacerlo. En el sitio que HazteOir.org ha preparado a tal fin. Un sitio de alerta de vulneraciones a la libertad religiosa desde todos los estamentos de esta, nuestra sociedad:
maslibres.org

¿Has firmado ya por la libertad religiosa?

Lo que está en juego no es sólo nuestra libertad, no es sólo la vulneración de nuestros derechos, …;

lo que está en juego es el futuro de nuestros hijos, de la generación que nos seguirá, de las generaciones siguientes.

¿Vamos a condenarles a vivir su fe en catacumbas de nuevo; a expresarla en locales o domicilios clandestinos?

¡Que Dios les dé (nos dé a todos) la fuerza, la fidelidad, la docilidad a su Palabra y su Amor, para conseguir dar testimonio de su Hijo hasta el final!

10/04/2011

Trabajo emocional, nuevo empleo en la Web Social

De WWWhat’s new:
http://wwwhatsnew.com/2011/04/09/trabajo-emocional-nuevo-empleo-y-nuevo-liderazgo/

Por Carolina Velasco el 09/04/2011

Hace unos días abordábamos el futuro de los social media y analizábamos las profesiones del futuro… el dinamismo y la vertiginosidad con la que avanza la red en su fusión con las personas a fin de dar como resultado un nuevo orden social es de tal magnitud, que de forma constante y sin pausa, nuevos conceptos van apareciendo en el escenario procedentes de la innovación y la creatividad de las mentes pensantes que hoy, son esenciales para el desarrollo de Internet; las personas.

Es muy frecuente que las empresas centren sus análisis en variables eminentemente numéricas que relacionadas entre sí a través de diversas fórmulas, dan como resultado, datos de gran relevancia para la evaluación de las cuentas de resultados.

¿Resultaría muy complejo entender que han sido las redes sociales y la exaltación de las virtudes inherentes a los seres humanos las que han puesto de manifiesto la importancia del aspecto emocional de las personas en la consecución de los objetivos?

 

Determinar qué hay que hacer es totalmente necesario, elaborar una estrategia y un método que permitan alcanzar los objetivos previstos, es esencial, sin embargo… en el momento actual transitamos por una delgada línea que pretende integrar aunque aún sigue muy divergente, la debacle del “mundo real” con el nuevo orden social del “mundo virtual”, por lo que podemos concluir que sin la fortaleza emocional necesaria, no será de gran utilidad saber qué hay que hacer.

Gracias a esta premisa, no es de extrañar que el mundo emocional, la fortaleza y la autoestima, sean variables esenciales para lograr superar los obstáculos y conseguir los desafíos presentados. El trabajo emocional adquiere relevancia en un mundo en el que el emprendimiento se consolida como una forma de vida.

Las emociones logran consolidarse como un factor determinante en la nueva sociedad y esta afirmación suponen a su vez un nuevo reto, para seres humanos que, ancestralmente, se han visto obligados a dejar a las emociones durmiendo, en pos del desarrollo de la inteligencia y la consecución del éxito en términos monetarios.

No cabe duda que las emociones están omnipresentes en el devenir de la vida, el procedimiento utilizado para expresar, para sentir y para manifestar las emociones, es una de las fortalezas únicas de cada persona, determinan la calidad de vida y constituye el ser humano único que somos.

¿Dónde quedó el concepto de los seres humanos racionales?

Si bien es cierto que son las redes sociales las que se consideran el punto de partida para la integración de las emociones en los modelos productivos, considerando a éstos como el núcleo central del orden social, éste es un nuevo paradigma que rompe con los preceptos puestos en escena por Descartes y defendidos fehacientemente, donde las emociones y los afectos están en un punto totalmente opuesto al raciocinio.

Así, Descartes proyectaba un ser humano liberado de las ataduras y obstáculos inherentes a las emociones donde la exaltación del mundo racional fuera el pilar de sustento de la libertad y la plenitud.

Las emociones condicionan nuestras acciones, nos predisponen y nos impactan y obviamente, determinan el grado de productividad, eficiencia y efectividad de cada una de las personas.

La fortaleza de las emociones permite canalizar nuestras emociones en pos de la gestión óptima, logrando que estas se transformen en grandes aliados que permitan construir y gestionar de forma eficiente nuestras necesidades y las acciones que se deben llevar a cabo para lograr su satisfacción.

Dominio y liderazgo emocional, los nuevos paradigmas del futuro empleo

Descartes y su teoría del adormecimiento de las emociones a fin de lograr la exaltación del raciocino han pasado a la historia, hoy somos conscientes que los seres humanos únicamente estamos en equilibrio cuando ambos aspectos logran transitar juntos para lo cual es esencial adquirir las fortalezas necesarias para canalizar estados de ánimo adversos transformándolos en acciones –estrategias y métodos- de alto nivel de creatividad e innovación.

El dominio de las emociones y su aplicación en el nuevo liderazgo se asienta en los preceptos clásicos de la programación neurolingüística, el coaching y el estudio de las leyes del universo.

Así, a través de un cambio de estructura mental y un pensamiento positivo – al principio de forma consciente y ligeramente forzado- lograremos separarnos de las emociones adversas y canalizar nuestra energía y creatividad hacia la construcción y el desarrollo.

Hoy, los nuevos líderes son clasificados como emocionales, por su capacidad para genera nuevos estados de ánimo que deriven en intereses y necesidades inéditas, esencial para la consecución de los objetivos proyectados.

En el mundo actual, el modelo de negocios, el empleo, la competitividad e incluso hasta el orden social, se centran en un concepto único del ser humano: la productividad.

Y si bien es cierto que los aspectos cuantitativos son esenciales en la medición de resultados, no podemos olvidar que transitamos por un ciclo eminentemente social por lo que no es posible dejar a un lado los aspectos cualitativos centrados en el equilibrio emocional necesario para lograr la consecución de las cifras perseguidas en las cuentas de resultados.

Bajo esta nueva visión holística del empleo, el nuevo modelo de negocios acuña el término trabajo emocional, una clase de empleo a través del cual las emociones de las personas son canalizadas y utilizadas como herramientas de gran valor en el proceso de consecución de metas y objetivos.

El trabajo emocional consciente y continuado es esencial para las marcas en el momento actual, no podemos abstraernos; somos personas y es por este motivo que la no – acción frente a reacciones inherentes a las acciones de las personas, pueden derivar en un descenso de la calidad de las acciones llevadas a cabo e incluso en el abandono a medio camino de proyectos de gran valor y sin duda, es un hándicap de gran relevancia para la gestión de la reputación asociada a la marca.

Conclusión

En conclusión, los nuevo líderes deben contar con conocimientos exhaustivos que permitan la canalización de las emociones de sus empleados… únicamente de ésta forma se logrará obtener la innovación y creatividad necesarias para lograr el cumplimiento de los preceptos sobre los que se asienta hoy el éxito en los negocios; el compromiso, la calidad y la reputación.

Un cordial saludo

06/04/2011

Reflexión: ¿democracia o totalitarismo?

Tomado de HazteOir.org: http://www.hazteoir.org/noticia/37620-reflexion-democracia-o-totalitarismo

“Hay que evitar que el humor de la mayorías o de los más fuertes se conviertan en el criterio del bien o del mal”.

 REDACCIÓN HO.- Aparentemente, vivimos en una sociedad democrática. Sin embargo, a menudo las personas ven limitada su libertad por un Estado cada vez más intervencionista. Conocemos qué opinan al respecto algunos expertos en el tema, CEU Media a través de Canal Opinión ha preparado el vídeo de portada.

Noticias HO trae a colación de este tema trascendental para que la verdadera democracia se consolide en España algunos textos breves para su reflexión:

“Tener un derecho es algo serio, no es lo mismo algo jurídicamente permitido, a algo que tengo derecho a hacerlo, compromete a toda la sociedad en la satisfacción de la demanda. Cuantos más “derechos” vamos teniendo, menos libertad poseemos. Ya lo dijo Kant“. 
Alexis de Tocqueville termina “las naciones en nuestros días no pueden elegir el camino a la democracia, quieran o no, pero de ellas depende que la democracia les conduzca a la libertad o a la servidumbre, barbarie o miseria”. Julián Marías decía “España está en nuestras manos”.

(Ignacio Sánchez Cámara)

La civilización occidental no puede entenderse sin el calidoscopio en el que se descomponen sus grandes procesos. Así por ejemplo, en el primer cuarto del siglo XX, Occidente despierta de la pesadilla totalitaria a través de los Juicios de Nüremberg, que recordaron la existencia de exigencias morales y éticas superiores a cualquier Derecho positivo. Mucho tiempo antes (s. II a. de C.), el choque verbal entre Cicerón y Catilina, recuerda la importancia del respeto a la ética en los asuntos públicos y los presupuestos del poder legítimo. El juicio de Sócrates en Atenas (s .IV a. de C.), en fin, nos sitúa abruptamente ante el valor de la crítica de la razón frente a los usos sociales.
(Jesús de Nazareth, Benedicto XVI)

 

De todos ellos, el proceso de Jesús ante Pilatos ocupa el lugar central. ¿Quiénes fueron los acusadores? ¿Cuál fue el verdadero motor del proceso? ¿Qué lugar ocupa la verdad en el gran tema de lo justo legal?

“Una ley de libertad religiosa tiene sentido sólo en las dictaduras” para garantizar la libertad religiosa o para acabar la labor iniciada previamente en países que han pasado por una dictadura. Actualmente,  “la Ley de Libertad Religiosa no tiene demasiado sentido, porque las cosas que supone la verdadera libertad religiosa ya están tuteladas”.
(Rafael Navarro Valls)

 

“Desde el 2004 ha promovido una avalancha de leyes, como el propio presidente del gobierno ha reconocido, “si hay algo que caracteriza esta etapa de gobierno es que hay un proyecto, se han dado cuenta que hay un proyecto de alcance en valores culturales y por tanto ideológicos que pueden definir la España moderna por muchos años”:
– Relativismo moral
– Laicismo extremo
– Ideología de género
(Ignacio Arsuaga)

 

“Llamamiento a todas las conciencias para redescubrir en la ley natural el fundamento de la convivencia democrática y evitar así que el humor de la mayorías o de los más fuertes se conviertan en el criterio del bien o del mal”.
(Benedicto XVI)
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